lunes, 23 de marzo de 2009

Estatuto del Hombre, la Mujer y el Niño
del Mundo Renaciente.






Artículo 1.
El hombre y la mujer justos, serán libres por siempre y para siempre, en esta tierra o en cualquier otra, en este tiempo y en todos los que le sucederán.

Artículo 2.
El hombre y la mujer malvados, estarán presos de su maldad, por todo el tiempo que le dure el mal, y su alma será aislada del mundo, permitiéndosele tan solo dialogar, en absoluta soledad con el infinito, hasta su renacimiento o su muerte.

Artículo 3.
El hombre y la mujer justos que cometan un error, se entregarán en cuerpo y alma, a reparar el daño realizado, hasta que los hombres y mujeres de la comunidad lo liberen de su culpa.

Parágrafo Único.
La solidaridad será el bien supremo.

Artículo 4.
A ningún hombre y mujer sobre la tierra, sin excepción, le faltará el pan y el vino en la mesa, el pez en el agua, el pájaro en el aire y el infinito en el alma.

Artículo 5.
Todo hombre y mujer tiene el don de amar y el que no lo ejerza, o lo dilapide, será castigado con el desierto en su alma y la soledad en su cuerpo.

Artículo 6.
Se decreta eternamente, la desaparición de amos y esclavos, poderosos y débiles, ricos y pobres, vencedores y vencidos.

Parágrafo Único.
La lluvia empapará y sanará a todos por igual, sin distinción de raza, credo o ideología.

Artículo 7.
Los disminuidos y los locos serán ungidos reyes y tratados como tales.

Artículo 8.
Los patrones tendrán los derechos y obligaciones de los obreros y viceversa.

Artículo 9.
Los gobernantes, serán promovidos y removidos por los hombres y mujeres, cada 7 días, 7 horas o 7 minutos, según sea la dedicación y honorabilidad de sus acciones.

Artículo 10.
Se decreta con carácter permanente, la desaparición de toda moneda o valor de cambio como forma de pago o retribución.

Parágrafo Único.
Se instaura ad-infinitum, el trueque de dar y recibir, para todas las transacciones a realizar.


Artículo 11.
No habrá hombres ni mujeres, cosas o entidades, consagradas por otro hombre, mujer o institución alguna.

Artículo 12.
Cada hombre y cada mujer serán los artesanos de su propio ser.

Parágrafo Único.
Solo serán sagrados: la tierra, el aire, el agua y el fuego.

Artículo 13.
Los filósofos y pensadores repartirán su saber, todos los días, al nacer el sol.

Artículo 14.
Todo hombre y mujer tiene derecho a poetizar, cantar, y danzar durante todo el día, todos los días del año.

Artículo 15.
Los artistas son los reyes de la emoción y los súbditos de la belleza.

Artículo 16.
Los poetas son los dueños y obreros de la palabra.

Parágrafo Final.
Todo lo expuesto en este estatuto, quedará escrito en la tierra, voceado en el aire, pintado en el agua, y grabado con fuego en el alma de cada hombre y mujer, todos los días, por los siglos de los siglos. Amen.-
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