sábado, 10 de abril de 2010

Dos poemas de la poeta y amiga Marta Goddio, de Santa Fe, en uno me halaga en el otro nos emociona



























A Aldo Novelli, por cantar a dúo y a los cuatro vientos
como tímidas luciérnagas o modestos grillos
pero siempre en vuelo y en búsqueda del enjambre,
resistiendo oscuridades
cantando siempre, al fin de cuentas,
a los cuatro vientos
las libertades que nos falta
las verdades que se niegan.

Marta Goddio


Al fin de cuentas

Al fin de cuentas,
no es tan poderosa la adversidad como aparenta.
Se debilita pronto su estrategia
al vernos reunidos
otra vez en bandada, enjambre
tribu, clan, cardumen…
a pesar de ella y todas ellas,
felices de andar juntos
en paz con nuestras incertidumbres
indeterminados, inacabados
pero juntos.
En causa común, a pesar de ella y todas ellas
Desenmascarando a los traficantes de miedos
o de efímeros deseos
que consumen a mordiscones
nuestro discernimiento.

Al fin de cuentas,
no es tan poderosa la adversidad como simula.
Se espanta fácilmente con nuestras risas, nuestros cantos
a pesar de ella y todas ellas.
Se confunde al ver nuestras manos y sus sombras
labrando una y otra vez
con hilachitas de constancia
la red que nos ampara , nos fortalece y nos anima.

Queda atónita ante nuestra hospitalidad,
nuestro agradecimiento constante
por ofrecernos la oportunidad
de conquistar nuevas y mejores libertades:
cambiar de opinión, por ejemplo
y de ser necesario
mudar el pensamiento como ella sus disfraces

No es tan poderosa la adversidad después de todo
si no logra cautivarnos con la aparente seguridad
de preceptos y templos vacíos
No es tan poderosa, al fin de cuentas
si no es capaz de convencernos de nuestra incapacidad
de transformar y transformarnos,
de cerrar filas, codo a codo,
corazón a corazón
a pesar de ella y todas ellas.
Marta Goddio. 21/03/10


Que no se te olvide..

Que no te pase inadvertido
Que no te gane el hábito, la costumbre
La inercia, el ya paso…
Que no se arraigue en la costumbre
Que no te resulte natural escuchar que fue una guerra.
Que no lo aceptes.
Que no la fue.
Que no te parezca ajeno, ni lejano
Que no se te pierda
En los tortuosos laberintos de palabras vacías
El sentido profundo
del por que marchamos
cada 24 de marzo
y somos pañuelos blancos
multiplicados en la calle.
Que no se te olviden
esos rostros de las pancartas
Que no dejes de preguntar
Que no te conformes con argumentos triviales
Que no se te olviden los nombres
Porque son mas de treinta mil
las historias por escribir.
Que no se te olviden sus banderas
Que aun están caídas y esperándote


Marta Goddio- 24/03/10 , con abrazo.
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